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Cada página de servicio explica para qué sirve cada tipo de cierre, qué materiales usamos y qué hay que tener en cuenta antes de encargarlo. Si no sabes cuál es el tuyo, empieza por cercados de parcelas y fincas o escríbenos.
Fincas rústicas de cultivo, parcelas de recreo y lindes entre vecinos. Elegimos malla y altura según el uso del terreno.
Cómo montamos un cercado de principio a fin: replanteo, postes hincados o con hormigón, tensores y malla.
Naves, polígonos, solares y comunidades. Cierres de mayor altura con panel rígido o malla y puertas industriales.
Batientes de una o dos hojas y correderas, fabricadas con el mismo material que el vallado para que todo case.
Galvanizada o plastificada en verde. La más usada para fincas por precio y facilidad de reparación.
Paneles rígidos plastificados para chalés, naves y comunidades. Buen acabado y casi sin mantenimiento.
Malla anudada para cotos, dehesas y explotaciones de ganado, con la altura adecuada a cada especie.
Cierres para separar zonas del jardín, proteger la piscina o evitar que el perro se escape, con ocultación si buscas intimidad.
Postes doblados, malla rota por animales o vehículos, tensores flojos y puertas que no cierran.
Cuéntanos qué quieres cerrar y para qué, y te recomendamos la opción que mejor encaja con tu terreno y tu presupuesto.
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